
Escoger lo que en realidad queremos guardar o vamos a necesitar el año que viene, a veces no es tarea fácil. Lo primero que tenemos que hacer es realizar una selección de lo que debemos quedarnos y lo que queremos descartar.
El otoño ya está aquí y toca empaquetar toda esa ropa que ya no vamos a utilizar hasta el verano que viene. Una de las mejores formas de hacerlo es en contenedores de plástico, donde podrás almacenar todas aquellas prendas que no vamos a necesitar hasta la siguiente temporada.
Antes de guardar la ropa tenemos que lavarla, ya que eso evitará que el tejido se estropee. Cada tres o cuatro meses debemos abrir los contenedores para que circule el aire y salga la humedad.
Si quieres evitar las arrugas en la ropa, puedes colocar papel de seda en el fondo del contenedor y también entre las distintas prendas. La ropa de tejidos delicados, como seda o lino, la puedes colgar para evitar que se arrugue en exceso. Pero lo que nunca debes hacer es coger una prenda de punto y colgarla en una percha durante mucho tiempo, ya que el efecto de la gravedad puede hacer que se estire más de lo normal.